martes, 21 de junio de 2011

Las cosas son del color del billete con que se compran: Granados Chapa.

El más taimado de los ludópatas locales hubiera perdido hasta la camiseta si le hubiesen propuesto como apuesta, que el “Frayba” defendería al exgobernador de Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía, generoso benefactor, en otrora, de este cartílago mediático-jurídico-político de la Curia Diocesana coleta.

Así es la vida de caprichosa. No hubo tal.

La desfortuna de quien hoy está encerrado en el penal de alta seguridad 14, “El Amate” no ha gozado del arropamiento de uno de sus equipos patrocinados durante su administración.

Saben en el Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de Las Casas” de lo poco rentable en opinión pública que les reportaría cualquier gestión a favor de Salazar.

Los agravios cometidos en contra de las organizaciones sociales, centros escolares, medios de comunicación y particulares como lo fueron los hermanos Jiménez Pablo, a lo largo de los seis años de ejercicio gubernamental de Pablo Salazar Mendiguchía, reportarían descrédito a quien pretenda defenderlo.

El silencio sepulcral de los promotores del CDHFBC en torno al caso son una muestra, el botón, de lo espinoso del caso.

Ahí tiene Usted el ridículo que ha logrado alcanzar el periodista Miguel Ángel Granados Chapa con sus artículos a favor de quien es devorado materialmente por los medios impresos de Chiapas: Un día sí, y el otro también, y el que sigue igual. Tal parece que es la consigna de los editores tuxtlecos para sus reporteros y columnistas que cotidianamente desde la detención de Pablo Salazar vienen sacando nuevos datos y testimonios, o simplemente refriteándose -como se establece en la jerga de los periodistas- unos a otros para devorar como caníbales a quien aseguran los persiguió todo un sexenio.

El dueño de una de las más recientes ediciones de la Medalla “Doctor Belisario Domínguez” que otorga el Senado de la República en contrapartida ha venido achatando su pluma haciendo una defensa estéril de quien lastimó a la llamada, aunque inexistente, “izquierda mexicana”.

Salazar Mendiguchía dio la espalda a los partidos –simuladores de izquierda- que lo impulsaron al poder dentro del champurrado de logotipos que conformaron el bloque para sacar al PRI del Gobierno.

De ese y otros graves golpes a instituciones aliadas a las causas de la democracia en Chiapas no da cuenta el legendario periodista originario de Hidalgo, estado donde fracasó en política al perder las elecciones para gobernador.

Granados Chapa, por ejemplo, olvida la irrupción armada en contra de la Escuela Normal “Matumactzá” durante el gobierno de Salazar Mendiguchía. Es una lástima que siendo de “altos vuelos”, dé tantos tumbos armando artículos con datos erróneos, cuestión que lo evidencia como un periodista que ahora redacta sobre las rodillas de quien le dicta.

Pero acá nos tocó vivir, en el Chiapas Real de todos los días, al que llegan las noticias por Internet, igual las publicaciones, que tienen tufo de viejos convenios comerciales, lo que nos dice que las cosas siguen siendo del color del billete con que se compran y no del color del cristal con que se miran.

Lo grave del caso es que los llamados “grandes” del periodismo con sus corruptelas demuestren que son del tamaño de sus intereses y que éstos, a su vez, son asuntos NO menores para sus lectores.

Para quienes creíamos en lo que escribía Granados Chapa desde Excélsior, UnomásUno, Proceso y Reforma; o bien lo que decía en su versión de audio, que le fue contratada para el Sistema Chiapaneco de Televisión y Radio, en el sexenio de Salazar Mendiguchía, espacio de tiempo en que estuvo en la nómina don Miguel Ángel, vaya decepción.

“Otro uno” diría don Gervasio Grajales y remataría con su dicho de siempre: Pá qué pictes!

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